domingo, 17 de junio de 2012

Aunque la película provoca algunas risas y es una buena excusa para dejar de pensar, desenchufar el cerebro y tener un momento de relajación, preocupa que los cineastas colombianos le sigan apostando a esta clase de filmes: historias simples y mediocres. 

La historia es sencilla de resumir: Vigo es un sueco que lleva una vida aburrida y rutinaria en su país, trabaja en una fábrica de helados, su especialidad: poner  los palitos.Un día, conoce a una colombiana que estaba de excursión por su país, encantado con su belleza y toque latino, decide dejar Europa y viajar a la Atenas suramericana. Ese es el comienzo de Mi gente linda mi gente bella

Lo que sigue es una serie de escenas que representan lo que es ser colombiano, "colombianadas", chistes flojos y diálogos predecibles entre personaje caricaturescos. Lo peor de todo: no hay historia. Los 98 minutos que dura la película son momentos inconexos que pretenden hacer reír con lo pintoresco que somos los colombianos, pensar que uno a ver una trama que valga la pena es inocente en esta película.


Y como la idea es hacer reír, hay que exagerar. Por ejemplo, según Mi gente linda mi gente bella, los colombianos aplaudimos cuando aterriza un avión (aunque nunca he sido testigo de eso, ninguna de las personas a las que le he preguntado y seguramente usted tampoco). Supongo que el guionista se basó en el comercial de arroz que también afirma lo mismo.

Lo lamentable de esta película es que se suma a la larga lista de filmes colombianos simples y vacíos que han sido estrenados en los últimos años. Hace mucho rato no se realiza una película buena (o por lo menos no que se exhiba comercialmente). Parece que en el país solo hubiera público para películas como Te Busco, Muertos de Susto, In Franganti, o El Paseo (que, por cierto, fue la película más taquillera de los últimos 20 años según Dago García Producciones).

¿Vale la pena ver Mi gente linda mi gente bella? Definitivamente no. Y no lo digo porque piense que el humor no se merece respeto, tampoco porque crea que las "colombianadas" se deban menospreciar o porque en general las películas colombianas no se merezcan la compra de un boleto. Si digo que no vale la pena ver esta película es porque en unos pocos meses, probablemente, se estrene en Caracol, lugar en donde se sentirá mejor: al lado de la producción mediocre de la televisión nacional. 

7 comentarios:

  1. Lo peor es que siga viva la idea de que Colombia es mejor que cualquier otro país del mundo. Quienes hemos ido, vivido o estado afuera de Colombia sabemos que esto no es cierto, que lo de que la gente acá es buena gente y única es una mentira (a menos que estemos hablando de amigos y familiares). Por otro lado, recomiendo las películas colombianas que son apoyadas y financiadas por el Fondo de Desarrollo Cinematográfico: ahí sí hay un gran filtro para que solo salgan BUENAS películas

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  2. Estoy de acuerdo con la opinión, salvo la parte de las risas. Y es que si quisiéramos reirnos de "nosotros" -y es que sabemos que no somos así- ver sábados felices es igualmente triste, igualmente interminable, y al menos no nos cobran la entrada. Una película con un intento de nuevo formato basado en anécdotas en vez de una historia (el glorioso Slice of Life, que bien ejecutado es una maravilla) que fracasa en casí todo, desde una historia inexistente -cómo para al menos verla por curiosidad-, una banda sonora compuesta de una canción, personajes que avergüenzan más de lo que reflejan, una actuación sobreactuada, y chistes tan increíblemente viejos y robados que me hacian preguntarme como los que estaban a mi alrededor se reían. El pedazo de las respuestas de las reinas fue realmente el colmo.

    Y es que, de no haber ido con mi familia, hubiera salido de alli pasados los tres primeros minutos, que fué lo único que valió la pena. Pero me tocó verlos de pie, porque una señora no sabía distinguir entre la "G" y la "E" y no se dio cuenta de que estaba en la fila errada; además guardó tan bien las boletas que no las encontraba, y peleó sin evidencias hasta hallarlas bajo el tarro de maiz pira. Y es que así si somos los colombianos, sin caer en estereotipos exagerados, ni hacer malas actuaciones.

    Es en verdad triste. Lo último decente que recuerdo haber visto fue mi abuelo, mi papá y yo, y eso fue hace años de los años. Y sólo fue decente, ni siquiera fué bueno.

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  3. Ay no que resentidos son si no les gusta no la vean y si no les gusta vivir aca pues vayanse a otra parte y ya criticones

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  4. Estoy de acuerdo con el autor, aunque el problema de "sintetizar" al colombiano en un estereotipo nos preocupa a todos con al pregunta "¿qué es eso que tenemos todos en común pero qué no sé qué es?", definitivamente merece un trabajo más pensado y con más tiempo para retratar, la película muestra nuestra calidad de actores, de ahí las risas en los chistes flojos y la vivida caricatura que merece respeto, pero en cuanto a dirección, guión y producción la película deja mucho que desear, tomas de primer plano para televisión demuestran lo rápido que se realizó, lo qué me lleva a preguntarme: ¿será que solo la hicieron por hacerla, por tener algo qué poner a mitad de año? Sí la película no es la peor del mundo, pero no es buena, si fuera la primera película que este país hubiese realizado diría que estamos en buen camino, pero ya con cierto historia cinematográfica esta película nos deja mucho que desear.
    Con respecto a si es bueno vivir en Colombia o no, es una cosa de opinión y este tipo de película suelen caer en un inocente nacionalismo ignorante en la mente de los más arraigados a estas tradiciones (yo sí aplaudir en un avión, y lastimosamente aplaudir es contagioso), eso no las vuelve malas, las comedias patrióticas suelen ser muy divertidas, hay múltiples películas de los Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Alemania con estos formatos, pero todas tienen algo en común que carece esta película: Critica constructiva e Imparcialidad Apática, casi nihilista de la cultura, como Sönnenalle o Alles Über Zücke, Mi gente linda mi gente bella lastimosamente solo se limita a retratar y reforzar esta visión, de pronto porque en teoría es la experiencia de un extranjero y no la de un Colombiano.

    En conclusión, bien por los actores, hay que hacer más trabajo en guión y producción para qué estas comedias puedan evolucionar al próximo nivel.

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  5. manadade pelones en lugar de estar pelando corrijan la persona que hizo la pelicula; y salen. colombia es pasion. Ademas ese cuntico de: "Quienes hemos ido, o vivido fuera de colombia" si viene a visajiar...parcero estamos mal por gente como usted.

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  6. La verdad en la vida había visto una película de tan bajo calibre como esta "comedia" donde todo se desarrolla entre gritos, corre-corres, chismes, situaciones absurdas sobresaturadas por una neurosis compulsiva de todos los "actores" que cuyo rol se limita al que mas grita, mas se retuerce, mas gime o al mas fúrico.
    A esta absurda creación se suma un exagerado ingrediente de imbecilidad del equipo gestor y actoral que funcionalmente a cambio de idear unos y desempeñar otros un rol genuino y natural demuestran en sus "personajes" el trastorno mental de una personalidad desorganizada, repetitiva, ansiosa, angustiada lo que hace de esto una pésima e insatisfactoria adaptación con reacciones propias de individuos estresados.
    La Corrales se quiere robar el show con la profusión de poses de stripticera de cuarta, gritos orgásmicos, temblores febriles, seducciones de quinceañera, contracciones preparto, que ante los ojos del espectador producen repugnancia.
    El irrespeto perenne entre las regiones: la idiotez del pastuso, el taxista malandrín etc. el rata del opita.
    En resumen y para no extenderme más, quienes tienen la audacia de generar estas nefastas producciones (director, productor, libretistas) deben revisar sus "inspiraciones", en orden a crear un verdadero y sólido personaje, a estudiar su psiquis, a transmitir la idea del personaje ,crear libretos conexos que liguen todas las actuaciones para llegar al público de una manera decorosa, con calidad, lejos de los formatos de la telenovelas y sobretodo que el fin tenga hilación con el inicio, porque de no hacerlo tendrán como única audiencia a sus familias quienes son las únicas que les soportan la mediocridad e improvisación.

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  7. La película esta buena, quiere resaltar la buena, alegre y jodida vida que tenemos, gracias a la cual vivimos, no como en los demás países.
    Si quieren un país tranquilo y que todo sea paz, ¿que sentido tiene vivir? Mejor estar muertos, que perder la chispa.

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